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Si las puertas de un tren se bloquean, la salida son las ventanas. ¿Pero qué pasa si no hay nada con que romperlas? Varios pasajeros que vivieron el pasado junio el brutal accidente ferroviario de Chinchilla (Albacete) han denunciado ante el juez del caso que el talgo no disponía de martillos. Éstos, quizá, no hubieran salvado la vida a algunas de las 19 personas que murieron en el accidente, pero la normativa dictamina que todos los trenes tienen que llevarlos por seguridad.

Más de 20 pasajeros del talgo Madrid-Cartagena que colisionó con un mercancías a la altura de Chinchilla en un tramo de vía única el 4 de junio han declarado ante el juez en calidad de testigos. De todos ellos, al menos dos han puesto de manifiesto que el convoy carecía de martillos, según explicaron ayer fuentes de la investigación. La carencia de martillos también fue constatada por El Periódico en el talgo TG4-412022, que salió a los pocos días de abrirse la línea Madrid-Cartagena tras el siniestro de Chinchilla. El día de la tragedia, varios testigos vieron cómo algunos pasajeros atrapados en el convoy intentaron romper las ventanas con los pies al constatar que las puertas estaban bloqueadas.

Además de las quejas sobre la falta de elementos de seguridad, los pasajeros también han declarado ante el juez que no vieron en el andén al jefe de circulación de Chinchilla, José Luis Díaz Córcoles. Este extremo confirmaría la versión de Díaz Córcoles, que desde el primer momento negó haber ordenado la salida del tren con el banderín. Sin embargo, el convoy salió porque el maquinista del talgo vio el semáforo verde. Supuestamente, el jefe de circulación no lo puso en rojo, como debería haber hecho. De todos modos, a pesar de la luz verde, el maquinista estaba obligado a esperar y recibir la confirmación con el banderín y el silbato, pero la obvió. En poco más de un minuto, chocó con el mercancías, que circulaba por la misma vía.

El tren paró

El juez también ha comprobado que, efectivamente, el tren realizó una parada en la estación de Chinchilla. La policía barajó la posibilidad de que el convoy no parara, pero las pruebas caligráficas han confirmado que la firma que realizó el maquinista es suya. “El jefe de circulación se acercó al talgo para que el maquinista firmara el documento del viaje. Sin embargo, ningún pasajero le vio porque este trámite se realiza en la cabecera del tren y es normal que nadie lo vea”, explicaron fuentes del caso.

El jefe de circulación continúa de baja por depresión. Díaz Córcoles quiere tener un abogado propio y no el que le designe Renfe. Entre otras cosas, porque los responsables de la compañía le apuntaron como responsable del suceso. El juez decidirá si tiene derecho a elegir abogado.

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El Periódico

Este contenido ha sido publicado en la sección Noticias de Prevención de Riesgos Laborales en Prevention world.

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