José Luis Gómez, Director General de BD

La nueva Directiva Europea, publicada el pasado 1 de junio de 2010, tiene como objetivo prevenir lesiones por dispositivos médicos cortopunzantes en los profesionales sanitarios.
José Luis Gómez, Director General de BD

La nueva Directiva Europea, publicada el pasado 1 de junio de 2010, tiene como objetivo prevenir lesiones por dispositivos médicos cortopunzantes en los profesionales sanitarios, estableciendo una estrategia integrada para la evaluación y prevención del riesgo, la concienciación y formación de los profesionales y la implementación de procedimientos de respuesta y seguimiento.

La UE ha publicado una nueva Directiva especialmente diseñada para prevenir lesiones e infecciones de los profesionales sanitarios por objetos cortopunzantes. ¿Podría explicarnos los principales puntos de dicha Directiva? ¿Para cuando será obligatorio el cumplimiento de la misma y quién tiene la obligación de cumplirla?

La nueva Directiva Europea, que fue publicada el pasado 1 de junio de 2010, tiene como objetivo prevenir lesiones por dispositivos médicos cortopunzantes en los profesionales sanitarios, estableciendo una estrategia integrada para la evaluación y prevención del riesgo, la concienciación y formación de los profesionales y la implementación de procedimientos de respuesta y seguimiento. La nueva Directiva exige que los centros sanitarios, tanto del ámbito público como privado, y los profesionales sanitarios trabajen conjuntamente para identificar y reducir los riesgos de accidente. Para ello es necesario realizar una evaluación formal del riesgo de accidentes y establecer procedimientos de seguridad en la utilización y desecho de instrumental médico cortopunzante, utilizar dispositivos médicos que incorporen mecanismos de seguridad y prohibir que se vuelva a poner el protector de las agujas una vez utilizadas. La concienciación y la formación a los profesionales sanitarios sobre los diferentes riesgos, y la prevención de los mismos, son parte fundamental de la nueva Directiva.

Aunque todos pensamos que los trabajos en el ámbito sanitario se realizan adoptando muchas medidas de seguridad. ¿Qué incidencia tienen los accidentes por pinchazo con aguja en dicho ámbito? ¿Qué profesionales son los más afectados?

Según el estudio EPINETAC, que se desarrolló entre los años 1996 y 2002, la tasa de accidentes percutáneos era de 8,6 por cada 100 profesionales sanitarios en el año 2002. Hoy es muy probable que esa cifra sea muy superior. Aproximadamente el 54% de los accidentes percutáneos se registraron en el personal de enfermería, seguido por los auxiliares de clínica, con un 14,7%, y los médicos, con un 11%.

Creemos que la reacción al cumplimiento de esta nueva normativa será positiva, pero ¿cuáles cree que pueden ser las principales dificultades para la implantación de la misma?

El principal obstáculo será sin duda la situación económica actual y la reducción en los presupuestos sanitarios. Los dispositivos médicos que incorporan mecanismos de seguridad son más caros que los estándares, si bien ahorran muchos accidentes, que suponen importantes costes a los centros sanitarios. A pesar de que hay muchos ejemplos y experiencias que demuestran que la conversión a dispositivos de seguridad supone un coste final neutro o incluso ahorros a los centros sanitarios, la reducción en los presupuestos será el principal obstáculo para el cumplimiento de la Directiva.

¿Sabe si esta nueva Directiva está siendo implantada actualmente por alguna organización sanitaria?

Actualmente en España hay cinco comunidades autónomas que disponen de su propia normativa de seguridad en el ambito sanitario: Madrid, Baleares, Castilla la Mancha, Navarra y Galicia.  En las tres primeras la ley ya se está cumpliendo, y los centros sanitarios públicos en su totalidad, o en su mayoría, ya utilizan dispositivos de seguridad para proteger al personal sanitario. La utilización en el ámbito sanitario privado es prácticamente nula, aunque nos consta que ya se están adoptando medidas en este sentido por parte de las organizaciones sanitarias privadas.

Toda implantación de medidas preventivas, aparte de la disminución de los accidentes, supone una inversión en cualquier organización. ¿Del orden de qué ahorro estaríamos hablando?

El Consejo Nacional de Enfermería, en un estudio realizado hace algún tiempo a nivel nacional puso de manifiesto un ahorro estimado de unos 30 millones de euros. Existen numerosos estudios que demuestran que la conversión a dispositivos con mecanismos de seguridad, si se realiza de forma adecuada, ahorra costes, o al menos no supone un incremento del coste para los centros sanitarios.

En prevención son muy importantes la información y la formación para lograr una verdadera cultura preventiva en cualquier organización ¿Cuál cree que es la mejor forma de orientar al responsable de seguridad y prevención de las organizaciones sanitarias para aplicar la nueva Directiva? ¿Qué cree que debe incluir esta formación para que sea eficaz?

Nuestra recomendación es que se haga un buen trabajo de preparación, con suficiente antelación, para el cumplimiento de la Directiva. Esto incluye un proyecto a nivel global del hospital que debe estar liderado por el gerente del centro y por los responsables de prevención y dirección de enfermería. Este programa debe incluir varios aspectos clave: gestionar bien el cambio, crear concienciación y ofrecer una adecuada formación a los profesionales (no solo en lo referente al uso de los dispositivos, sino en informar sobre los riesgos tan elevados que suponen los pinchazos), la eliminación de los dispositivos estándares para que ambos dispositivos no convivan en el centro, el establecimiento de procedimientos internos estandarizados para cada intervención que requiera la utilización de un dispositivo cortopunzante y, finalmente, el desarrollo de un proceso de seguimiento y retroalimentación continuo que permita al centro hacer el seguimiento de la conversión y la reducción de accidentes, estableciendo en su caso medidas correctoras.

En cuanto a la formación, como ya he mencionado, es fundamental la formación, no solo en los dispositivos, sino también en los riesgos derivados de los pinchazos para los profesionales. Este proceso no solo es necesario en el momento de la conversión, sino que debe mantenerse a lo largo del tiempo. De lo contrario, el personal sanitario que rota y comienza a trabajar no estará formado y sufrirá accidentes. Nuestra experiencia nos dice que este es un punto que pasa desapercibido para muchos responsables de centros sanitarios. En nuestra opinión, dichos centros deberían incluir en los concursos públicos para el suministro de dispositivos con mecanismos de seguridad la obligatoriedad de proporcionar formación continuada a su personal.

¿En cuánto tiempo se estima la implantación de estos nuevos sistemas de seguridad?

Nuestra experiencia nos dice que una buena implantación requiere aproximadamente de 6 a 8 meses. Cambiar de un dispositivo estándar a uno con mecanismo de seguridad es muy sencillo y solo requiere días. Que el cambio se haga de forma adecuada, es decir, que la implantación vaya acompañada de una adecuada gestión del cambio, concienciación, formación, etc., requiere de 6 a 8 meses. La experiencia demuestra que si la conversión no se hace de forma adecuada, los profesionales seguirán sufriendo accidentes.

Por último, ¿qué recomendaciones daría a los gerentes de las organizaciones sanitarias para ayudarles en la implantación de estos nuevos sistemas?

Mi principal recomendación es que se involucren personalmente en la preparación de la implantación de la Directiva. Que creen un grupo multidisciplinar en el hospital que se encargue de la implementación. Que empiecen lo antes posible el proyecto. Que hagan pilotos con algunos productos o con algunas áreas del hospital para evaluar los resultados y en qué deben mejorar. Solo así conseguirán proteger de verdad a sus profesionales sanitarios y llevar a cabo una buena implementación de la Directiva.

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BD es una empresa de tecnología médica, líder mundial, que fabrica y comercializa dispositivos médicos, sistemas de diagnóstico y reactivos, cuyo principal objetivo es mejorar la salud de las personas en todo el mundo. Los principales retos de BD son mejorar los sistemas de administración de medicamentos así como la calidad y la rapidez en el diagnóstico de enfermedades infecciosas y conseguir avanzar en la investigación para desarrollar nuevos medicamentos y vacunas. La experiencia y conocimientos actuales de la compañía contribuyen decisivamente a la lucha contra algunas de las enfermedades más devastadoras. Fundada en 1897 y con sede en Franklin Lakes (Nueva Jersey), BD cuenta en la actualidad con presencia en 50 países y 29.000 asociados aproximadamente. La compañía presta sus servicios a las instituciones sanitarias, centros de investigación, laboratorios clínicos, industria farmacéutica y al público en general. Para ampliar información, se puede visitar http://www.bd.com

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