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208 fallecidos en 2017 por infartos y derrames cerebrales en jornada laboral

208 fallecidos en 2017 por infartos y derrames cerebrales en jornada laboral

UGT denuncia que el deterioro de las condiciones laborales está provocando un incremento de la siniestralidad laboral. Así en 2017, según el avance de datos facilitados por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social, fallecieron 618 trabajadores y trabajadoras. 

La principal causa de fallecimiento durante la jornada laboral son los infartos y derrames cerebrales (208 fallecimientos), seguido por los accidentes de tráfico (80 fallecimientos). UGT advierte que muchos de estos infartos y derrames cerebrales pueden estar provocados por situaciones de estrés continuado. 

Según la Encuesta Nacional de Condiciones de Trabajo de 2015, El 30% de los trabajadores de España ha manifestado sufrir estrés “siempre o casi siempre” (7 puntos más que en 2010). Además, en el sector sanitario, un 37% de los encuestados ha reconocido estar expuesto a estrés “siempre o casi siempre”.

Por su parte la Agencia Europea para la Seguridad y Salud en el Trabajo, en su campaña de trabajos saludables 2014-2015 “Gestionemos el estrés” ha rebelado que el 50% de los trabajadores afirma que el estrés no se gestiona bien en sus centros de trabajo, el 59% de los trabajadores atribuyen el estrés a comportamientos como el acoso o la intimidación, el 66% a una carga de trabajo excesiva y el 72% a la inseguridad laboral.

El origen de este estrés, por tanto, está claro, las nuevas formas de organización y el creciente tiempo-presión del trabajo, están en parte detrás del mismo. Además, las reestructuraciones en las organizaciones y en los propios puestos de trabajo tienen un impacto drástico en el cambio de las condiciones de trabajo bajo las que se encuentran los trabajadores y trabajadoras, lo que perturba, claramente, su salud.

El Sindicato considera además que la introducción de las nuevas tecnologías, las TICS en el entorno laboral, afecta notablemente a las condiciones de trabajo y que, aunque su uso, bien regulado, es positivo, si no es así puede provocar efectos muy negativos que generan estrés (como el estar disponible las 24 horas al día los 365 días del año, o tener que realizar nuevos trabajos, que precisan habilidades concretas). Por otro lado, genera estrés enfrentarse a nuevos trabajos, que precisan habilidades necesarias, nuevos contenidos de la tarea, los procedimientos, los plazos y tiempos de trabajo)

Aunque no existe una regulación básica sobre el acoso laboral, en la legislación de Seguridad y Salud en el Trabajo se recoge la obligación empresarial de protección de los trabajadores frente a los riesgos derivados del trabajo. Previamente al acoso laboral, encontramos comportamientos tóxicos y mal clima laboral, generados en su base por un liderazgo autoritario, mala comunicación o una mala organización del trabajo.

Desde el Observatorio de Riesgos Psicosociales de UGT, llevamos años intentando difundir la idea que no sólo es necesario actuar en los casos de acoso laboral –los más graves- sino que es necesario prevenirlos en su origen.

Según la VI Encuesta Europea de Condiciones de Trabajo (2015) un 17% de mujeres y un 15% de hombres han sufrido conductas violentas, entre las que se incluyen (abuso verbal, atención sexual no deseada, amenazas, humillación, violencia física, acoso psicológico y/o acoso sexual), estos porcentajes han aumentado en comparación con los registrados en 2010, que fueron de un 15% para las mujeres y un 13% para hombres.

UGT denuncia que las patologías provocadas por estrés o por acoso laboral, no están recogidas como enfermedad profesional de ahí que exista una infradeclaración de las contingencias profesionales, pues tales patologías, a pesar de ser una consecuencia del ambiente laboral, son declaradas como contingencias comunes, con el sobrecoste que esto supone para la sociedad en su conjunto, ya que son tratadas dentro del Sistema Público de Salud. Por otra parte, el trabajador enfermo, además de sufrir los efectos perjudiciales derivados de las malas condiciones de trabajo, ve reducidos sus ingresos económicos de sustitución, debido a esta calificación.

Desde el sindicato, seguimos combatiendo la idea de que la prevención sea un coste. Al contrario, la falta de inversión en prevención tiene consecuencias negativas para las empresas en cuestión de productividad, bajas, tensiones en el trabajo, desinterés de los trabajadores, etc. Por el contrario, el buen clima psicosocial favorece el interés de los trabajadores, el sentido de pertenencia a la empresa y la mejora de la calidad en el trabajo.




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