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El Gobierno admite problemas de abastecimiento pese a distribuir casi dos millones de mascarillas en los últimos días

El Gobierno admite problemas de abastecimiento pese a distribuir casi dos millones de mascarillas en los últimos días

La falta de mascarillas y otros equipos de protección para los sanitarios en todo el país amenaza la seguridad de los miles de profesionales que se encuentran en los hospitales combatiendo el coronavirus. Con el riesgo que supone que caigan infectados quienes están empleándose en la primera línea de batalla. Cada baja aumentaría el déficit de personal en un momento en el que el sistema de salud español se encuentra en máxima tensión.

De ahí que los sanitarios hayan multiplicado en las últimas horas sus llamamientos ante una situación que califican de «desesperada». Es, como ellos mismos dicen, un grito de «SOS». De hecho, cada vez hay más vídeos y fotografías de profesionales sanitarios denunciando cómo tienen que ingeniárselas para protegerse del contagio del virus. Ya sea convirtiendo bolsas de basura en batas o archivadores de plástico en pantallas faciales. En cuanto a las mascarillas, hay lugares donde se están reutilizando dos o tres veces porque es mejor que no tener nada, según denuncian.

No se ha cumplido ni una semana del estado de alarma y el desabastecimiento en los hospitales españoles no sólo es una evidencia, sino que se ha convertido en uno de los principales problemas de la crisis. Yeso que las previsiones del propio Gobierno son que todavía no ha llegado lo peor del coronavirus.

Esta escasez de material en tan pocos días refuerza las denuncias de la oposición sobre los tiempos de reacción del Gobierno ante la amenaza y sobre una presunta ausencia de previsión a la hora de preparar el sistema con partidas extraordinarias de material. Por su parte, el Ejecutivo se defiende argumentando que está reforzando las compras y dijo ayer que ha distribuido en los últimos días alrededor de dos millones de mascarillas a las comunidades autónomas.

El ministro de Sanidad, Salvador Illa, fue elocuente al definir cuál es la estrategia actual: comprar «tanto como se pueda» en el mercado. Eso da una magnitud clara de las necesidades. Asimismo, subrayó que los otros dos ejes de actuación para paliar el déficit son organizar la producción nacional de estos productos y garantizar la «equidad» en la distribución del material entre las autonomías en función de su necesidad.

Públicamente se evita verbalizar que hay falta de suministros pero el Gobierno lo admite en un documento que ha trasladado a los hospitales donde plantea «alternativas y posibles estrategias ante la escasez de equipos de protección individual» y que está fechado el 18 de marzo. En él, establece un nuevo protocolo de «priorización de uso ante la escasez» en el que, en la práctica, se rebajan las medidas de seguridad de los sanitarios para defenderse del virus cuando atienden a los pacientes. Con ello, está aumentando su riesgo a un contagio.

Se busca ahorrar material y estirar al máximo el que ahora se tiene. Por ejemplo, a más de dos metros se puede atender sin mascarilla y entre uno y dos metros sólo haría falta llevar la mascarilla quirúrgica. Es a menos distancia cuando ya se requiere usar la protección respiratoria, que es el modelo más seguro.

Ante la escasez de mascarillas se recomienda abiertamente hacer un «uso extendido» de ellas e, incluso, su «reutilización» para «encuentros múltiples con pacientes». También se permite usar las caducadas.

En cuanto a la ropa, si no hay de la que protege contra «agentes biológicos» hay que usar la «ropa de protección química». Igual que si no hay guantes especiales frente a los microorganismos habría que utilizar los de uso dual.

«No somos carne de cañón», «estamos trabajando bajo mínimos», han denunciado los cinco sindicatos representados en la Mesa de Sanidad de la Comunidad de Madrid, que enviaron una carta a la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, para advertir de la urgente necesidad de equipos de protección como mascarillas, guantes, batas, batas desechables, calzas o EPIs. Alerta que también llegaba del Hospital Príncipe de Asturias: «Suplicamos a las autoridades competentes tengan en cuenta la situación desesperada de los trabajadores».

El nerviosismo por la situación y la presión de estos llamamientos ha tensionado en las últimas horas la relación entre las administraciones. Los gobiernos de la Comunidad de Madrid, Andalucía o Cataluña acusaron al Ejecutivo central de estar «bloqueando» material en las aduanas o de retrasos. «Desde que se decretó el estado de alarma todo va más lento», se quejó Ayuso por los problemas para recibir los pedidos.

Este extremo fue negado por el ministro de Sanidad, que dijo que las únicas retenciones son en casos de «abuso de precio o tráfico ilícito». Además, replicó que la adquisición del material por parte del Gobierno no impide a las autonomías comprar más. En todo caso, Illa anunció el envío ayer de 324.000 mascarillas a Madrid y 245.000 a Andalucía. En todo caso, el PP secundó las críticas de Ayuso y exigió a Pedro Sánchez que utilice «ya» el mando único para garantizar el abastecimiento.

En paralelo, España ha solicitado a la Unión Europea material para hacer frente a la crisis a través del Mecanismo de Protección Civil. La petición se formalizó el 16 de marzo, cuando Italia la realizó a finales del mes de febrero.




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